Biden desafía a Trump a un debate y se ve atrapado cuando este acepta

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Joe Biden se ha metido en un embrollo monumental que ha causado un notable dolor de cabeza a su equipo de gobierno y al Partido Demócrata.

Al inquilino de la Casa Blanca se le ocurrió fanfarronear con un cara a cara con Donald Trump y retar al magnate, expresidente y su probable rival republicano en las próximas elecciones a un debate.

Biden lanzó su desafío durante el popular programa radiofónico del locutor Howard Stern. Sin embargo, probablemente no midió bien sus palabras y lo que no esperaba era que Trump fuera a aceptar el reto, algo que, obviamente, ocurrió.

«Estoy dispuesto a hacerlo el lunes por la noche, el martes por la noche, el miércoles por la noche, el jueves por la noche o el viernes por la noche, en la televisión nacional (…) Lo haremos en la Casa Blanca. Eso sería muy cómodo para mí», recogió el guante Trump en unas declaraciones a la salida del tribunal de Nueva York donde está siendo juzgado. «Estoy listo, solo dime dónde», añadió.

Posteriormente, Trump volvió a referirse al reto de Biden en su perfil de la red social Truth: «¡El corrupto Joe Biden acaba de anunciar que está dispuesto a debatir! Todo el mundo sabe que en realidad no lo dice en serio, pero en caso de que lo esté diciendo en serio, yo respondo: En cualquier lugar, en cualquier momento, en cualquier puesto».

Más tarde añadió en otra publicación: «Estoy listo para ir al lugar donde te encuentres. Podríamos hacerlo en el D.C. (Washington), incluso en la Casa Blanca, o en Nueva York cuando sus fascistas de izquierda radical hayan terminado su interferencia electoral contra su oponente político: yo».

La reacción decidida de Trump, que todavía no ha obtenido contestación por parte de Biden, muestra hasta qué punto ha cometido un error Biden, que podría verse obligado a acudir sin preparación a un debate en el que estaría en clara desventaja frente al torbellino político que es Trump y su muy motivada carrera electoral.

Según publicó Fox, Biden lanzó su desafío probablemente en un acto de improvisación y sin haberlo consultado siquiera con sus asesores.

La tesis del canal conservador fue rápidamente replicada por el Partido Republicano: «Sus asesores deben de estar furiosos».

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