Después de cumplir una condena de cuatro años en prisión, la periodista china Zhang Zhan fue liberada el lunes pasado. Ella había sido detenida en mayo de 2020 por informar sobre el brote inicial de la covid-19 en la ciudad china de Wuhan.
A pesar de su liberación, organizaciones como el movimiento Weiquan han expresado su preocupación por la falta de noticias de la periodista, quien siempre mantuvo su inocencia ante los cargos que se le imputaban.
Zhan argumentó que sus informaciones sobre Wuhan, compartidas en plataformas como WeChat y redes sociales prohibidas en China como Twitter o YouTube, no deberían ser censuradas.
El Departamento de Estado de Estados Unidos, a través de su portavoz Matthew Miller, ha mostrado su preocupación por la situación de Zhang y ha instado al Gobierno chino a respetar sus derechos humanos y los de todos los periodistas en el país.
Según Amnistía Internacional (AI), el trabajo de Zhang en Wuhan se centró en denunciar el acoso a otros reporteros y familiares de víctimas del coronavirus durante el primer brote global de la pandemia.
La Fiscalía acusó a Zhang de publicar informaciones falsas y exagerar la situación del coronavirus en Wuhan al aceptar entrevistas con medios extranjeros. Finalmente, fue condenada a cuatro años por «provocar peleas y problemas», un cargo comúnmente utilizado por China contra disidentes y activistas de derechos humanos.
