Pese a que el año pasado se alcanzó un récord a nivel mundial con la instalación de 473 GW de capacidad de energía renovable, esta cifra se queda muy lejos aún de los 1.000 GW necesarios para cumplir con los objetivos que exigen los compromisos climáticos y de desarrollo sostenible global, según denuncia el Informe Global del Estado de las Energías Renovables de 2024.
«Los objetivos que se tenían planeados para el 2030 no se van a alcanzar, hay menos inversiones y menos infraestructura», lamenta Rana Adib, directora ejecutiva de REN21, autores del informe. «Se necesitan políticas ambiciosas y más financiación para el sistema energético. No es un problema de dinero, hay que reorientar el gasto hacía las energías renovables y prohibir los combustibles fósiles«, continúa.
Los principales obstáculos contra la transición de los combustibles fósiles hacia las energías renovables son, detalla el informe, la falta de acción, financiamiento e infraestructura. Las renovables están aumentando su importancia como fuente energética, pero aún no están siendo capaces de reemplazar al carbón, al petróleo y al gas al ritmo requerido.
El documento publicado por Ren21 detalla que el uso global de energía renovable aumentó en un 58% entre 2012 y 2022, pero la demanda energética general también creció un 16% durante este período. Es decir, el aumento de la demanda «ha sido cubierto principalmente por carbón, petróleo y gas fósil, que juntos representaron alrededor del 65% del crecimiento del consumo de energía entre 2012 y 2022», señala el informe.
En este sentido, destacan que las respuestas políticas para frenar la inseguridad energética y la inflación «han demostrado ser efectivas para reformar el panorama de las renovables y aumentar las inversiones y proyectos de energía renovable». Iniciativas como la Ley de Reducción de la Inflación de Estados Unidos (IRA, por sus siglas en inglés) y el plan RePowerEU «han diversificado las cadenas de suministro, dando los primeros pasos hacia una menor dependencia de unos pocos países fabricantes y una mayor independencia energética».
«Necesitamos dejar de carbonizar nuestras economías y sociedades a un ritmo mucho más rápido del que llevamos ahora mismo», incide Adib. Cambiar los sistemas energéticos es, en su opinión, «una necesidad». «Si no terminamos con el consumo de energías fósiles va a empeorar con el cambio climático» detalla. Un ejemplo sería el uso de combustibles fósiles para la calefacción o la refrigeración, que se incrementaría con el aumento de las temperaturas. «Esto consume más energía que es costosa y tiene un impacto económico en los hogares».
Respecto al impacto que tiene no alcanzar los objetivos previstos, la ejecutiva recuerda que sólo en el 2020 se registraron a nivel mundial 1,2 millones de muertes relacionadas directamente con la quema de combustibles fósiles. Esto puede darse en lugares donde hay más polución como, América Latina y Asia, hay un aumento de muertes relacionadas a problemas respiratorios
«El mundo está quemando más combustibles fósiles que nunca, las emisiones asociadas a la energía están aumentando y la demanda energética, cada vez mayor, no está siendo cubierta completamente con energía renovable. Esto está agravando la crisis climática y ralentizando la transición energética. Debemos alcanzar avances rápidos en eficiencia energética para aprovechar al máximo la energía que consumimos», añade Adib.
En el caso de España, aunque las renovables crecen a buen ritmo, los objetivos marcados en el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) para 2030 suponen prácticamente duplicar la potencia instalada de eólica y fotovoltaica. En el segundo caso, de hecho, el auge de la solar generó un cuello de botella burocrático cuando se aprobó la ley de hitos y fueron necesarias varias prórrogas para llevar a cabo los proyectos aprobados.
Además, destaca Adib, «hay proyectos de hidrógeno renovable que crecen y que almacenan energía lo que contribuye a descarbonizar la industria». Las inversiones de España en energías renovables suponen, según la experta, el 3% de las inversiones globales.