El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, ha anunciado que planea retirar todas las tropas estadounidenses de Afganistán para el 11 de septiembre de 2021, poniendo fin a la guerra más larga de la historia de Estados Unidos. Esta decisión marca un cambio significativo en la política exterior de Estados Unidos y ha generado opiniones divididas. Algunos elogian la medida como un paso hacia la paz y la estabilidad en la región, mientras que otros temen que la retirada precipitada pueda llevar al resurgimiento de grupos extremistas en Afganistán. La fecha elegida para la retirada coincide con el vigésimo aniversario de los ataques del 11 de septiembre de 2001, que llevaron a Estados Unidos a invadir Afganistán en primer lugar. La retirada de las tropas estadounidenses plantea desafíos tanto para Afganistán como para la comunidad internacional, ya que se teme que el país pueda caer en el caos una vez que las fuerzas extranjeras se hayan ido. Sin embargo, Biden ha expresado su confianza en la capacidad de las fuerzas de seguridad afganas para mantener la seguridad en el país.

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Las normas de BBVA impiden que Josep Oliu sea consejero y vicepresidente de la entidad resultante de la fusión con Banco Sabadell si se lleva a cabo. Según el reglamento, a los 75 años todos los miembros del órgano de gobierno deben renunciar al cargo. Es importante destacar que a fines de abril, apenas unos días antes de que el grupo vallés revelara sus intenciones de ser absorbido, Oliu cumplió 75 años.

De acuerdo con estas normas, Oliu no podrá formar parte de la cúpula del nuevo grupo, a diferencia de lo que se negoció sin éxito hace cuatro años, cuando ambas empresas exploraron una posible fusión. En su propuesta, BBVA ha planteado la elección de tres miembros no ejecutivos, uno de los cuales ocuparía la vicepresidencia.

El reglamento del órgano de administración del grupo dirigido por Carlos Torres establece en el punto dos del artículo cuarto que «los consejeros cesarán en sus cargos a los 75 años de edad, debiendo presentar su renuncia en la primera sesión del consejo de administración del Banco que se celebre después de la junta general de accionistas que apruebe las cuentas del ejercicio en el que cumplan esa edad».

Fuentes oficiales de BBVA no han querido hacer comentarios al respecto a THE OBJECTIVE, pero señalan que las fusiones implican un proceso de acuerdos. Uno de estos acuerdos sería la configuración del organigrama. En las conversaciones de 2020, el banco vasco estaba dispuesto a ofrecer la vicepresidencia a Oliu para facilitar el acuerdo que finalmente no se concretó. En aquel entonces, el BCE impuso su presencia en el órgano rector en caso de que la operación saliera adelante, debido a dudas sobre si Torres sería imputado o no en el ‘caso Villarejo’.

Actualmente, el proceso judicial del máximo responsable de BBVA se ha aclarado y esto juega a su favor para no modificar los estatutos y evitar que el banquero vallesano entre en el consejo de la entidad resultante. Según la propuesta realizada, los tres altos cargos del Sabadell que formarán parte del grupo fusionado serán nombrados de común acuerdo, es decir, necesitarán su respaldo.

Si bien la edad máxima para ocupar un cargo no forma parte explícitamente de las normas de buen gobierno corporativo, muchas empresas cotizadas tienen este límite establecido. Un ejemplo es Unicaja, que obligó a su presidente a renunciar al cargo hace unos meses, una decisión acordada dos años antes en el contexto de su fusión con Liberbank.

En 2011, BBVA elevó de 70 a 75 años la edad límite para que un consejero debiera abandonar la entidad. En aquel momento, el presidente era Francisco González y esto le permitía permanecer en el cargo hasta 2019. Anteriormente, ya había aumentado el umbral de los 65 años. Finalmente, tuvo que renunciar en 2018 debido al escándalo de las escuchas supuestamente ilegales encargadas a Villarejo durante quince años. En un principio, el banco creó un cargo honorífico, que luego tuvo que dejar debido a la evolución del caso judicial.

La exclusión de Oliu podría complicar las negociaciones que BBVA está intentando llevar a cabo. El consejo de Sabadell aún no ha respondido a la propuesta enviada por el competidor, pero internamente considera que el movimiento ha sido hostil o poco amistoso. En caso de oponerse, el banco vasco está preparado para lanzar una oferta pública de adquisición para que los accionistas se unan al proyecto, ofreciendo una prima del 30% sobre el valor de cotización del lunes, día anterior a la revelación de sus intenciones.

Una ventaja para BBVA es que Sabadell actualmente no cuenta con un grupo de accionistas para defenderse de la oferta, e incluso su accionista individual más importante, el mexicano David Martínez, podría optar por aceptar las condiciones de BBVA después de haber rentabilizado su inversión tras años de pérdidas debido a la recuperación en Bolsa antes y después de la oferta. El mexicano posee el 3,5% del capital del banco catalán.