Más críticas y abucheos para el serbio al celebrar su paso a la final.

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Carlos Alcaraz y Novak Djokovic se enfrentarán nuevamente en la final de Wimbledon, repitiendo el duelo del año pasado que ganó el murciano. Djokovic, quien se ha clasificado para enfrentar al español el próximo domingo tras vencer a Musetti, ha vuelto a ser objeto de abucheos por parte de la grada de La Catedral, que continúa su protesta contra el exnúmero 1 del mundo.

Después de felicitar a su oponente por el partido y saludar a la juez de silla, Djokovic se acercó al centro de la pista para celebrar convirtiendo su raqueta en un violín, momento en el que comenzaron a escucharse silbidos y abucheos desde la grada.

El tenista balcánico no se inmutó y continuó con su celebración, dedicada a su hija Tara de seis años, incluso pidiendo al público que hiciera más ruido con un gesto de la mano. Posteriormente, el siete veces campeón de Wimbledon levantó el pulgar hacia las gradas mientras se dirigía a su banquillo.



Djokovic tuvo un enfrentamiento con la afición del All England Club después de vencer a Holger Rune en los octavos de final del Grand Slam británico. «Para esa gente que ha decidido no respetar a los jugadores, en este caso a mí, tengan una buena noche», dijo en la entrevista posterior, imitando el sonido de los abucheos que había recibido. «Sí, han sido irrespetuosos. No lo acepto, no. Sé que estaban animando a Rune, pero eso es una excusa para también lanzar abucheos. Llevo en el circuito más de 20 años, créeme, sé cómo funciona, me sé todos los trucos… Está bien, me centro en los que han sido respetuosos y han pagado la entrada para ver tenis hoy, que aman el tenis. He jugado en pistas más hostiles, creedme, no podéis conmigo», concluyó el vigente subcampeón de Wimbledon.

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