El día fue tormentoso desde temprano. El cielo mostraba su crueldad, anticipando lo que vendría después. Durante el desayuno, se intercambiaron mensajes de todo tipo. Los ciclistas habían planeado su estrategia la noche anterior, sabiendo que podría cambiar. Y vaya si cambió.
En cuestión de horas, se consideraron todas las posibles situaciones: neutralización de la etapa, cancelación, cambios en la ruta… Finalmente, después de varias deliberaciones y con los corredores esperando bajo la lluvia en Livigno, que había pagado para ser el punto de partida de la 16ª etapa, se optó por la tercera opción: comenzar definitivamente desde Lasa y acortar la etapa a 120 kilómetros.
El problema era cómo llegar a Lasa desde Livigno: en coche o en bicicleta. Se discutió la posibilidad de pedalear algunos kilómetros en Livigno y luego subirse al coche para cruzar el túnel que atraviesa Suiza. Finalmente, se decidió viajar en coche hasta Lasa, donde la jornada comenzó alrededor de las 14.30 horas. Mientras los corredores comían y se cambiaban en los coches antes de iniciar la etapa bajo una gasolinera, los directores dejaron claro que estas etapas eran peligrosas.
Por delante, siempre con frío y lluvia, les aguardaba una exigente etapa donde los valientes de la carretera ascenderían el Passo de Pinei (23,3km al 4,7%) y el Monte Panna (7,6km al 6,1%) con los dos últimos kilómetros al 12%. Alaphilippe, Piccolo, Ballerini y Maestri formaron rápidamente el primer grupo de escapados. Avanzaron kilómetro a kilómetro, aumentando su ventaja mientras Movistar vigilaba y lideraba el pelotón.
Falla la cobertura
La intensidad aumentó en el camino hacia el Passo Pinei. Los corredores se deshicieron de las capas de abrigo que llevaban por precaución al inicio. Alaphilippe aceleró en las primeras pendientes para escaparse en solitario. Cuando todos esperaban un ataque de Movistar, con Nairo en un buen momento, Valentin Paret-Peintre lanzó un ataque que inspiró a Pelayo a hacer lo mismo. Faltaban 20 kilómetros para la meta y los corredores de Movistar tenían varias cartas que jugar en la última montaña, cuyos dos últimos kilómetros marcarían la diferencia.
A pesar de estar en la montaña, Movistar no perdió la cobertura. La tarde parecía tranquila, pero las adversidades se colaron en el equipo. Primero fue Nairo quien se quedó en las rampas del Passo Pinei. Luego, fue Pelayo, que seguía adelante, quien tuvo problemas con su bicicleta. UAE, silenciosamente presente durante toda la etapa, se encontraba en una posición inmejorable para lograr la victoria, ya que la ventaja de Lolou se reducía, aunque cruzó la cima con 40 segundos de ventaja.
Comenzó la última montaña con UAE manteniendo sus opciones, por lo que el final parecía teñido de rosa. Es difícil imaginar que alguien como Tadej, un «Caníbal», desaprovechara una oportunidad estando en forma, a pesar de haber dicho que administraría sus fuerzas en el día de descanso. «Las carreras se ganan», advirtió. Por eso, con un ataque fulminante a 1,3 km de la meta, el esloveno se llevó otra victoria. No dejó nada para sus rivales. El último en soñar con una victoria fue Pellizari.