Los líderes de la Unión Europea han reiterado la llamada a la cautela en Oriente Próximo para evitar un «baño de sangre» en la región tras los ataques cruzados de Israel e Irán. Irán lanzó una ofensiva sin precedentes con 300 drones y misiles contra territorio israelí el pasado sábado, generando una gran tensión en la región. En la cumbre extraordinaria de jefes de Estado y de Gobierno en Bruselas, se ha expresado condena a los actos «imprudentes» y «a gran escala» de Teherán.
El primer ministro irlandés, Simon Harris, ha destacado la importancia de desescalar la crisis y ha instado a todas las partes a mostrar contención. El primer ministro belga, Alexander De Croo, también ha pedido «cautela extrema» para evitar más muertes civiles y ha señalado que una escalada en la región sería catastrófica. Por su parte, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, se ha mostrado conforme con el borrador de conclusiones que condena el ataque de Irán hacia Israel y pide un alto el fuego.
Los líderes de la UE llegan a la cumbre con el compromiso de imponer más sanciones a Irán por la ofensiva lanzada contra Israel. El último borrador de conclusiones señala la adopción de «nuevas medidas restrictivas contra Irán, en particular en relación con los vehículos aéreos no tripulados y los misiles». El presidente de Lituania, Gitanas Nauseda, ha defendido la implicación en la defensa de Israel con más sanciones contra Irán.
El canciller alemán ha defendido las sanciones aplicadas por la UE contra Irán hasta el momento y ha señalado la necesidad de estudiar posibles pasos adicionales. Sin embargo, enfrió la opción de incluir a la Guardia Revolucionaria de Irán como grupo terrorista, algo que defienden algunos socios como Países Bajos o Bélgica. La situación sigue siendo delicada y se busca evitar una escalada que pueda tener consecuencias dramáticas en la región.