En 2024, Rusia podría vencer a Ucrania y poner a la OTAN en una situación comprometida.

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Ucrania afronta una semana crucial. La presión en el frente, donde Rusia se prepara para atacar la localidad de Chasiv Yar en Donetsk, se combina con la presión diplomática.

Este viernes, la Cámara de Representantes del Congreso de Estados Unidos votará una nueva propuesta del presidente Mike Johnson para ayudar a Israel. La incógnita es si la propuesta incluirá también la esperada ayuda militar a Ucrania.

La aprobación de la Casa Blanca al proyecto de Johnson sugiere que responde a las necesidades de defensa de Ucrania, lo que permitiría a Kiev fortalecer el frente y frustrar los planes ofensivos rusos a corto plazo.

Otra incógnita es si los republicanos votarán en bloque y rechazarán el plan, como exigen los representantes alineados con Donald Trump, o si habrá división en las filas republicanas, lo que permitiría aprobar el plan con el apoyo de los demócratas.

La votación de este viernes podría ser la última oportunidad para Ucrania. El presidente Zelenski afirmó que ya han agotado las municiones de artillería y es solo cuestión de tiempo que las líneas de defensa cedan.

Los planes del Kremlin pasan por una gran ofensiva en Donetsk y en Jarkov, culminando la conquista del Donbás y sumando la región de Jarkov a los territorios anexionados, continuando hacia el oeste para conquistar la mayor extensión posible de territorio ucraniano.

Según el excomandante del Comando de Fuerzas Conjuntas del Reino Unido, el general Sir Richard Barrons, Ucrania podría perder la guerra este mismo año, no solo por falta de municiones, sino también por una cuestión psicológica: «Ucrania podría llegar a convencerse de que no puede ganar. Cuando lleguen a ese punto, ¿por qué seguir luchando y muriendo?»

El momento crítico, según él, llegará este verano, cuando «esperamos ver una gran ofensiva rusa».

El exasesor del general David Petraeus, exdirector de la CIA, Fredrick W. Kagan, coincide en que Estados Unidos tiene dos opciones: aprobar rápidamente la ayuda militar a Ucrania o permitir que los rusos derroten al ejército ucraniano.

Si se aprueba la ayuda, los ucranianos lograrán estabilizar las líneas del frente y devolver la situación al punto de partida, obligando a Rusia a exponerse a un nuevo desgaste de sus fuerzas ofensivas y prepararse para una contraofensiva ucraniana, probablemente en 2025.

Por el contrario, si la ayuda estadounidense a Ucrania termina, las tropas rusas vencerán al Ejército ucraniano y avanzarán hacia las fronteras de la OTAN desde el Mar Negro hasta el centro de Polonia.

Kagan advierte que si Rusia triunfa en Ucrania, «los riesgos de un ataque ruso contra la OTAN en un futuro próximo aumentarían dramáticamente».

Además, señala que si después de Ucrania las fuerzas rusas avanzan sobre los países bálticos, podrían tener éxito.

«La victoria rusa en Ucrania tendría consecuencias devastadoras para la defensa de la OTAN». «El futuro de la OTAN está ligado al de Ucrania», asegura.

En caso de una victoria rusa, «la OTAN tendrá que enfrentarse a grandes fuerzas convencionales rusas a lo largo de toda su frontera desde el Mar Negro hasta el Ártico, poniendo las fronteras del sur de Polonia, Hungría, Eslovaquia y Rumanía bajo la amenaza de un ataque terrestre ruso por primera vez desde la caída de la Unión Soviética».

Las tropas de la OTAN, «sin experiencia en librar guerras mecanizadas modernas, tendrán que enfrentarse a un Ejército ruso experimentado en batalla y fortalecido por su victoria en Ucrania».

El Ejército ruso «podrá elaborar planes de campaña para un ataque contra Polonia y los Estados bálticos sin preocuparse por su retaguardia».

Los rusos «darían prioridad a la anexión del corredor de Suwalki y conectarían el noroeste de Bielorrusia y el enclave ruso de Kaliningrado».

La OTAN no podría suministrar a los Estados bálticos y «las tropas rusas blindadas y aerotransportadas tomarían los Estados bálticos».

Por otro lado, «el éxito de Ucrania, incluso si Ucrania mantiene las líneas del frente aproximadamente donde están ahora, haría que un ataque ruso exitoso contra Polonia o Estados Unidos fuera mucho más difícil y arriesgado».

Una victoria ucraniana «fortalecería la capacidad de la OTAN para disuadir y defenderse contra futuras agresiones rusas».

Si resisten y vencen a las fuerzas rusas, «Ucrania desplegará sus fuerzas a lo largo de sus fronteras con Rusia y Bielorrusia para disuadir y defenderse contra futuras agresiones».

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