El rechazo de las ideas progresistas

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En los últimos años, el catálogo de insultos entre los españoles ha aumentado notablemente. Algunas palabras nuevas han sido inventadas, otras han distorsionado su significado, pero siempre quedará el clásico apelativo de ‘facha’, que ha perdido fuerza por su sobreutilización.

Sin embargo, uno de los insultos que ha crecido exponencialmente es el de negacionista. Anteriormente, el negacionista por excelencia era Roger Garaudy, quien negaba el exterminio de seis millones de judíos por los nazis. Actualmente, te pueden señalar como negacionista climático por mencionar que las temperaturas de junio han sido agradables, o como negacionista medioambiental si demuestras que la superficie arbolada del planeta ha aumentado.

La tendencia actual es seguir ciegamente a los opinadores de referencia, quienes deciden lo que una parte importante de la sociedad debe pensar, renunciando al criterio propio.

Recientemente ha surgido un nuevo tipo de negacionismo, el de los ERE. Este negacionismo progre obliga a cambiar de opinión para no discordar con el mensaje oficial. Se intenta borrar la prevaricación de los 680 millones de euros que no se destinaron a su fin correcto.

Se quiere hacer olvidar este escándalo. El dinero desapareció y se pretende que la gente olvide lo sucedido. El Tribunal Constitucional absolverá a los altos cargos del PSOE, mientras que los responsables de menor rango cargarán con la culpa.

En este contexto, surge la pregunta sobre el interventor general de la Junta, quien fue señalado como culpable de los ERE pero fue el único absuelto al demostrar que había denunciado desde el principio la malversación de fondos públicos. ¿Qué pasará con él ahora que se está revelando la verdad?

Fuente (para controlar el refrito): https://www.eldebate.com/espana/la-voz-de-cordoba/opinion/20240706/negacionismo-progre_211106.html

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