Francia y Macron en vilo ante unas elecciones legislativas cruciales y llenas de incertidumbre que determinarán su destino.

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Francia se encuentra en la jornada de reflexión de las elecciones legislativas más inciertas, con la posibilidad de que Emmanuel Macron comparta el poder con un gobierno liderado por Marine Le Pen. Los franceses se enfrentan a la decisión de votar por la derecha dura de Agrupación Nacional (RN) de Le Pen o por el «frente republicano» formado por la izquierda y el centro-derecha. El líder socialdemócrata Raphaël Glucksmann advierte que esta elección podría marcar la primera vez en la historia del país en que la extrema derecha triunfe en las urnas.

A pesar de que el partido heredero del Frente Nacional de Jean-Marie Le Pen ganó en la primera vuelta, confía en obtener una mayoría absoluta en esta segunda ronda. Marine Le Pen asegura que tienen muchas posibilidades de lograr la mayoría absoluta con 289 diputados. Su programa se centra en controlar la inmigración, la seguridad y el poder adquisitivo, además de prometer un cambio en la autoridad escolar y reservar la nacionalidad a los niños con al menos un progenitor francés.

Sin embargo, la victoria de la extrema derecha en Francia podría debilitar la influencia del país en la Unión Europea y afectar sus relaciones internacionales. Para contrarrestar esta posibilidad, el Nuevo Frente Popular y la alianza de Macron han formado un «frente republicano» para unir fuerzas y evitar que Le Pen obtenga la mayoría absoluta.

Las proyecciones indican que RN y sus aliados podrían obtener entre 170 y 210 escaños en la Asamblea Nacional, lo que podría resultar en un nuevo equilibrio de poder en el parlamento francés. Se barajan diferentes combinaciones políticas, desde una coalición de izquierda y centro-derecha hasta un gobierno tecnócrata con apoyo parlamentario.

La abstención juega un papel crucial en estas elecciones, y las autoridades han desplegado un gran número de policías y gendarmes para garantizar la seguridad durante la jornada electoral. En un contexto marcado por la tensión y las agresiones a candidatos y militantes, el futuro político de Francia se mantiene incierto hasta el último momento.

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