El nuevo presidente iraní, Masud Pezeshkian, busca convencer a la población de su aire renovador en un país tradicionalmente dominado por el estamento clerical. Pezeshkian, de origen azerí y kurdo, se convierte en el noveno presidente de la República Islámica de Irán y el primer líder reformista en dos décadas.
En medio de una campaña marcada por la influencia del Consejo de los Guardianes, Pezeshkian ha expresado su intención de promover medidas aperturistas y de reconciliación en un momento de descontento social y desafección generalizada en Irán. Su objetivo es tender la mano a todos los sectores de la sociedad para lograr el progreso del país.
El nuevo presidente ha destacado su apoyo a la libertad en Internet y a la relajación de las normas sobre el uso del hiyab, un tema sensible tras la muerte de Mahsa Amini en 2022. Pezeshkian ha sido crítico con la represión durante las manifestaciones de 2009 y cuenta con el respaldo de figuras políticas importantes como Hasán Rohani y Mohamad Javad Zarif.
La población iraní, alejada de la política, ha demostrado una mayor participación en las elecciones, aunque Pezeshkian reconoce los desafíos que enfrenta para unir al país. El camino por delante es difícil, pero el nuevo presidente pide la compañía y confianza de los iraníes mientras se prepara para asumir su cargo.