El arzobispo de Burgos y comisario pontificio para el caso, Mario Iceta, ha pedido a las diez monjas cismáticas que abandonen el monasterio de Belorado en fechas próximas o de lo contrario se tomarán medidas legales. Iceta también ha instado a Pablo de Rojas y a José Ceacero, quienes se han convertido en padres espirituales de las hermanas rebeldes, a que abandonen el monasterio. En caso de no cumplir con esta exigencia, se tomarán acciones legales, según el arzobispo.
El arzobispo de Burgos compareció acompañado por la secretaria de la Federación de las Hermanas Clarisas de Nuestra Señora de Aránzazu, Carmen Ruiz, el vicario judicial Donato Miguel Gómez y el departamento de Asuntos Jurídicos del Arzobispado, Rodrigo Saiz García, tras la excomunión de las diez «exmonjas» el pasado sábado. Durante la rueda de prensa, Iceta explicó que las cuentas corrientes del monasterio tienen saldos insuficientes y que se necesita inyectar liquidez. La Federación de Clarisas transferirá fondos de otros monasterios para cubrir los gastos de los monasterios de Belorado, Orduña y Derio, que incluyen nóminas y pagos a proveedores.
El arzobispo también expresó su preocupación por las cinco hermanas mayores que permanecen en el convento y aseguró que la Federación se hará cargo de su cuidado. Además, contestó a los comunicados de las «exmonjas» y rechazó que la Comisión Gestora sea una instancia de mediación, afirmando que su función es diferente. Iceta subrayó que la comunidad no ha permitido el diálogo y que se han tomado medidas como la expulsión de miembros y la intervención de la Guardia Civil.
Bienes eclesiásticos
El arzobispo de Burgos mencionó que los inmuebles son bienes eclesiásticos pertenecientes a los monasterios y que no pueden ser alterados sin el consentimiento de la autoridad eclesiástica competente. Se refirió a los Acuerdos del Estado Español con la Santa Sede y afirmó que la legislación canónica y civil deben cumplirse. A pesar de todo, Iceta espera que las excomulgadas regresen a casa.