Después de la decisión de Emmanuel Macron de convocar elecciones legislativas anticipadas, la izquierda radical francesa se movió rápidamente. Para el 10 de junio, un día después de los comicios europeos, ya se habían unido bajo la bandera del Nuevo Frente Popular, que recuerda al antiguo Frente Popular que gobernó Francia entre 1936 y 1937.
El 14 de junio, presentaron su programa electoral, mostrando su determinación de aplicarlo si ganan la segunda vuelta de las elecciones el 7 de julio. El Nuevo Frente Popular busca romper con las políticas de Emmanuel Macron en temas sociales, ecológicos y de paz.
Una de las medidas clave es el «estado de emergencia social», que incluye congelar los precios de bienes esenciales y derogar las reformas de Macron, como elevar la edad de jubilación. También se propone aumentar los salarios y las pensiones contributivas mínimas.
Cualquier dirigente de pequeña y mediana empresa se vería forzado a cerrar, y la propuesta de aumentar salarios y pensiones contributivas plantea desafíos financieros. Otra medida es garantizar precios mínimos para los agricultores y gravar los superbeneficios de la agroindustria y la gran distribución.
Por último, se exige aumentar las ayudas públicas a la vivienda en un 10%. A pesar de la preocupante situación de la vivienda en Francia, surge la interrogante sobre si más gasto público resolvería el problema en un país con un alto déficit presupuestario y una gran deuda pública.
