Isidro Fainé recuerda, ayer lo volvió a hacer, que La Caixa nació con un capital social del equivalente a 526 euros. El presidente de Criteria lo dice primero en pesetas, unas 87.000, para enfatizar el recorrido de la entidad que cumple 120 años este ejercicio.
La referencia fija la aguja de la brújula del holding hacia la obra social, incluso en el día en el que Ángel Simón ha desplegado todo el velamen de su plan estratégico 2025-2030, tan agresivo que hasta a su propio diseñador le resulta complejo de cumplir.
Revolución y legado -Simón y Fainé- comparecieron ayer en la sede operativa de CaixaBank en Barcelona, donde acudieron los ejecutivos de las participadas, empezando por Gonzalo Gortázar, consejero delegado del banco, y Francisco Reynés, presidente de Naturgy, gran elefante en la habitación por el fracaso de la OPA con Taqa.
El peso del elefante amenazaba con opacar las magnitudes de un proyecto en el que Simón ha puesto a Criteria a la ofensiva. Él lleva diciendo desde que recibió el encargo de ser el primer ejecutivo que «ha venido a hacer algo» y ese algo tiene que ver con casi duplicar las inversiones más allá de los activos estratégicos de largo plazo que han caracterizado la cartera industrial.
En su momento hubo dudas en Criteria sobre si presentar el plan estratégico antes del verano o después. Simón ha tirado para adelante pese a la inestabilidad accionarial de la gasista. Hay tensión en Naturgy por la presión de CVC y GIP y la guerrilla del australiano IFM, a quien se considera un socio desleal. También por el encontronazo con Veolia. La hídrica francesa ha acusado a Criteria de desestabilizarla. Simón ha salido del consejo de Aguas de Barcelona. Reynés, a quien la situación ha generado alguna incomodidad, está en el de Veolia.
Naturgy fue la única empresa que figura por su nombre en la presentación que Criteria envió a la CNMV. El primer ejecutivo mostró su apoyo «al actual equipo de management», está decidido a resolver el conflicto tan pronto como pueda, con troceo o sin él.
Las otras dos inversiones estratégicas seguirán siendo CaixaBank, donde Criteria tiene un 31% y de ahí no se moverá, y Telefónica, donde previsiblemente irá creciendo. No obstante, las inversiones estratégicas apenas pasarán en el mandato de Simón del 55%, en lugar del 74% actual.
Y es que la premura en la presentación del plan contrasta con la fecha de su entrada en vigor -2025-, pero el nuevo consejero delegado necesita una carrera de varios meses y muchas curvas para activar los otros puntos de su plan. En primer lugar, las que entran dentro del paquete de diversificación, entre los que figuran ACS o Puig. Florentino Pérez envió a su consejero delegado, Juan Santamaría, a la casa de su nuevo consejero de referencia y vecino de vacaciones en Menorca. Pérez y Fainé no se han perdido el encuentro en la isla de la semana central de agosto ni durante la pandemia.
ACS y Puig son los emblemas de los activos en los que Simón aplicar su «he venido a hacer algo» a través de la influencia en su negocio. Para el primer ejecutivo será un tipo de inversión basilar porque le facilita liquidez y diversificación geográfica. Los activos con sede en España y negocio global crecerán en su conjunto pero disminuirán en su cantidad. Las desinversiones afectarán a decenas de empresas. La inversión en capital privado apunta a firmas que facturan entre 100 y 150 millones del sector tecnológico y al riesgo, posiblemente en Estados Unidos.
«Focus de future, you will be there the rest of your life» (céntrate en el futuro porque vivirás en él el resto de tus días), fue el epitafio que eligió Fainé para terminar de fijar la aguja de la brújula. Lo leyó en una placa durante un viaje a Davos (Suiza) y lo escucharon ayer decenas de altos directivos y periodistas que acudieron a la convocatoria. No había ningún político de la autonomía más convulsa de España. Su influencia también quiere ser cosa del pasado.