La Comisión Europea ha presentado sus previsiones sobre la economía española, pronosticando un crecimiento del 2,1% para este año y una ligera desaceleración al 1,9% el próximo. Este crecimiento se atribuye al efecto del año anterior, donde la economía creció un 2,5% debido al aumento del consumo, el buen desempeño del mercado laboral y las exportaciones. A pesar de esto, los altos tipos de interés y la incertidumbre han afectado las inversiones, especialmente en maquinaria, bienes de equipo y construcción residencial.
En el primer trimestre de este año, el PIB aumentó un 0,7% impulsado por la demanda externa y se espera que se mantenga gracias al consumo privado y la reducción del ahorro de las familias. Los fondos europeos Next Generation EU y las rebajas de tipos de interés también se anticipan como impulsores del crecimiento.
Sin embargo, la incertidumbre en las exportaciones podría tener un impacto adverso en la actividad económica, aunque se espera que se compense con la normalización de las inversiones corporativas y el alto nivel de ahorro familiar. En cuanto al empleo, se prevé una disminución del desempleo, pasando del 12,1% el año pasado al 11,6% en 2024 y al 11,1% en 2025.
En relación a la inflación, se espera una reducción del 3,4% al 3,1% en 2024 y alcanzar el 2,3% en 2025. España cerró el año pasado con un déficit público del 3,6%, cerca del límite establecido por el Pacto de Estabilidad y Crecimiento. Se estima que el déficit se sitúe en el 3% este año y baje al 2,8% en 2025, lo que podría evitar un procedimiento sancionador por parte de la Comisión Europea.