El Papa Francisco expresó su preocupación por la disminución de nacimientos en algunos países occidentales, especialmente en Europa, denominando a esta situación como el «invierno demográfico». En su discurso ante los Estados Generales de la Natalidad en Roma, denunció el materialismo y el consumismo como factores que contribuyen a este fenómeno. Señaló que la natalidad no es la causa de los problemas en el mundo, y llamó a cambiar el rumbo declinante.
El Pontífice destacó que las inversiones más lucrativas actualmente son las fábricas de armas y la venta de anticonceptivos, y subrayó la importancia de favorecer a la familia. Instó a los gobiernos a apoyar a las madres para que no tengan que elegir entre el trabajo y sus hijos, y abogó por detener la «hemorragia de la vida» para pasar de este invierno demográfico a una primavera de la vida.
En resumen, Francisco enfatizó que la vida es un regalo y no un problema, instando a valorar y proteger la vida como algo fundamental en la sociedad actual.