Endesa registró un beneficio neto de 292 millones de euros en el primer trimestre de este año, lo que implica una disminución del 51% en comparación con el mismo período del año anterior. Los ingresos de la compañía alcanzaron los 5.547 millones de euros, con una caída del 26% en relación a los tres primeros meses de 2023. El Ebitda se situó en 1.079 millones de euros, mostrando una disminución del 26% respecto al año anterior. Endesa también tuvo que hacer frente al impacto del impuesto extraordinario sobre las energéticas impuesto por el Gobierno, con un coste de 202 millones de euros para la compañía en todo el ejercicio. A pesar de esto, Endesa reafirmó su compromiso con los objetivos anunciados para el año 2024, con una previsión de un beneficio ordinario neto entre 1.600 y 1.700 millones de euros. El flujo de caja cerró en positivo, con 167 millones de euros, a pesar del impacto del pago del laudo arbitral de 530 millones de euros a Qatar. La inversión se mantuvo estable en 412 millones de euros, con el 70% destinado a redes y renovables. La producción peninsular libre de emisiones alcanzó el 90%, con una capacidad renovable de 10.000 MW, tras sumar 700 MW en términos interanuales.