Los momentos de quietud

Distrito
16 Min Read


Episodio 3


Podcast | Los silencios

Reportero: Los Testigos de Jehová celebran este fin de semana en el Wanda Metropolitano de Madrid una asamblea internacional multitudinaria, el congreso durará toda la semana…

Narrador: Entre el 20 y el 21 de julio de 2019, 400 testigos fueron bautizados por inmersión en el Metropolitano, el estadio del Atlético de Madrid. En las gradas, hasta 52.000 personas. En el césped: varias piscinas pequeñas e individuales. Europa Press contaba así la experiencia de uno de los participantes, que se acababa de bautizar:

N: Participante: Eso es un día emocional para nosotros. Después de tanto tiempo de conocer eso, por fin podemos decir que soy un testigo de Jehová.

N: Aquel día, en el Metropolitano también está Aníbal Matos, por aquel entonces portavoz de los Testigos. en España. Y se le nota orgulloso, sacando músculo por lo multitudinario del evento:

Aníbal Matos: «Tenemos aquí una delegación de más de 6.300 delegados que han venido a estar con nosotros en esta asamblea, proceden de Corea, de Taiwán, de Perú…»

N: A preguntas de la reportera de Europa Press, Matos hace hincapié en el compromiso que implica este acto:

A: Por eso no bautizamos bebés, porque Jesús dijo que había que bautizar a personas que llegaran a tener un conocimiento claro de la verdad, solo esas personas pueden tomar una decisión por sí mismas.

José Ramón Navarro: Para ellos es un momento fundamental. Es como su volver a nacer o su, realmente, nacer de verdad, porque es el momento en el que ellos se van a incorporar plenamente a la confesión. Y por otro lado, también para ellos es como una ceremonia de cohesión.

N: José Ramón Navarro Pareja, periodista de Distrito con varias décadas de experiencia cubriendo información religiosa, explica que estos bautizos masivos son tanto un acto simbólico como social.

JR: yo creo que esto es algo que hace que no lo convierta en un acto privado, sino que lo convierte en un acto público, porque sirve para la organización y sirve además incluso para reforzar ese sentimiento de pertenencia.

N: Hay varias diferencias entre el bautismo católico y el de los Testigos. La primera distinción reside en cómo se moja el nuevo fiel:

JR: es un bautizo por inmersión, que es una de las cosas que nos llama la atención, que suelen ser como una especie de piscinas hinchables o de estas que son estructuras portátiles que se pueden montar.

N: Pero, de fondo, más allá del agua hay más diferencias muy profundas. En los Testigos de Jehová el bautismo es un acto militante, voluntario y trascendental. Marca un antes y un después:

JR: En su caso, el bautismo es la decisión final después de todo un proceso en el que ellos deciden que van a ser testigos de Jehová. A mí me llamó mucho la atención una de las cosas que planteaban las víctimas, sobre todo ya en las etapas finales del juicio.»Si nosotros hubiéramos sabido todo lo que luego hemos experimentado y vivido, probablemente no hubiéramos dado ese paso. Pero eso se nos ha ido desvelando después»

Patricia: Porque eso es un contrato de por vida. O sea, es un contrato verbal lo que tú haces ahí bautizándote con ellos.

N: Patricia se bautizó cuando tenía 15 años. En su caso el acto no fue tan masivo, ocurrió en el salón de asambleas de Almendrales, frente a mil personas, en lo que había sido un antiguo cine de Madrid. Se pasó varios meses preparándose para ese momento, en teoría uno de los días más felices en la vida de un Testigo:

P: Noté muchos nervios, como mucha emoción, porque es un paso muy importante. Entonces el agua estaba muy caliente. Me acuerdo, de hecho tengo la foto del bautismo entrando en el agua y noté que me quemaba.

N: Las repercusiones de esta bendición son grandes. Hasta entonces se es un estudiante de la Biblia, pero una vez bautizado ya se es un testigo de Jehová en activo. Ya formas parte, oficialmente, de aquel otro mundo. Y de manera irreversible.

P: Ahí ya te pueden expulsar, te pueden hacer comités judiciales si cometes algún pecado… Que no te permites tener fallos. O sea, tú quieres ser perfecta, tú quieres cumplir con todo. No había conocido otra cosa. Entonces para mí esa era la verdad, eso era lo que tenía que hacer. Y entonces pues me bauticé con 15 años y, bueno, pues a partir de ahí empezaron los problemas.

N: Esos ‘problemas’ son los que años después harán que Patricia se siente en un juzgado para presentarse como víctima de los Testigos de Jehová.

Jueza: Doña Patricia, usted está aquí en calidad de testigo y le va a tomar declaración…

N: El 1 de diciembre de 2022 se celebra la tercera sesión del juicio. Patricia sube al estrado.

J: Le debo tomar juramento promesa de decir la verdad. Jura o Promete decir la verdad?

P: Juro y prometo decir la verdad.

N: Está inquieta, es la primera vez que declara.

J: Relájese un poco más, que la veo muy alerta con estas preguntas se ha puesto demasiado en alerta.

P: Lo siento. Es que esoy muy nerviosa.

J: Es la primera vez entiendo…

C: Usted ha dicho que ha sido testigo de Jehová. ¿Y desde cuándo no es Testigo de Jehová?

P: Desde hace 27 años.

C: 27 años… ¿Usted se desasoció o fue expulsada?

P: Fui expulsada.

C: ¿Por qué motivo fue expulsada?

P: Bueno, la condena fue por fornicadora impenitente y por insumisa y rebelde.

Cabecera.Episodio 3. Los silencios

N: El silencio es la ausencia de ruido, pero detrás de esta idea hay muchos tipos de silencios. Podría parecer que en esta historia, en la que la religión está como telón de fondo, el silencio debería jugar un papel espiritual, una vía de paz, pero este relato no tiene nada de quietud. Hablamos de otro tipo de silencios. Algunos son ‘voluntarios’, como los llama la filósofa Olga Belmonte.

Olga: Porque no quieres decir, porque no quieres contar lo que te ha pasado, porque no estás preparado, o porque crees que no te va a ayudar el contarlo, y eso es lo que decía de respetar el derecho al silencio, a no querer nombrar.

N: Hay otros silencios que fueron elegidos pero que permanecieron infranqueables durante mucho tiempo, años incluso… Aquí volverán a sonar.

O: «Yo puedo describir el daño, lo que me ha ocurrido, pero no el dolor que siento, eso no soy capaz de nombrarlo, ¿no?». Entonces la víctima calla muchas veces porque le es imposible hablar, pero luego hay un silencio que puede ser inducido… Que les digamos a las víctimas que no denuncien, que no digan no, no llames la atención o no te metas en esto.

N: Ese es el silencio que busca acallar a las víctimas.

O: Y creo que ahí sí tenemos la tarea de ver cuáles son las razones que le están llevando a no querer hablar.

N: Estos silencios forzados reciben un nombre: censura, y se dan cuando se pretende eliminar un determinado ruido: un comportamiento, unas ideas, una información…O incluso, un delito.

N: Alrededor de los Testigos de Jehová y de este caso -su denuncia a la asociación de víctimas formada por un grupo de exmiembros- los silencios se multiplican. A lo largo de las sesiones del juicio se destapará lo que las víctimas han callado y esa censura salpicará también a los medios que intentaremos informar sobre ello.

O: Entonces la censura tiene como muchas brasas que la pueden ir encendiendo, ¿no?

N: Eso está a punto de suceder. Pero de momento no ha ocurrido.

N: La adolescencia de Patricia y la del resto de niños criados dentro de los Testigos transcurre con normalidad entre reuniones y horas dedicadas al estudio de la Biblia. Las normas internas son obligatorias, a pesar de que traigan consigo un aislamiento. Ya lo sabemos: nada de amigos fuera de la organización o de celebrar fiestas como la navidad o los cumpleaños.

N: De camino al bautismo hay que construir una rutina, hay que cimentar el día a día del buen testigo.

N: Y esto no solo se hace preparándose uno mismo, también se hace difundiendo el mensaje de Jehová. Predicando.

P: Bueno, nos presentábamos como vecinos del barrio,»venimos en esta mañana deseando darle un mensaje positivo de parte de Dios o…»

N: Aunque en la actualidad esta ya no es su actividad principal, durante muchas décadas estas visitas y la predicación por la calle fueron uno de los rasgos distintivos de los Testigos de Jehová.

P: Entonces eran unas presentaciones así como muy breves, como para llamar la atención y que nos abran la puerta, ¿no? Sobre todo conseguir que nos abran la puerta. Eso era lo más difícil.

N: Patricia empezó a predicar desde muy pequeña, con apenas 7 años. Cada fin de semana, en el salón del Reino, se organizaban pequeños grupos, se repartían las tarjetas con el territorio a cubrir y los Testigos se lanzaban a la calle. Empezaba la campaña del puerta a puerta para difundir su Biblia y su palabra.

P: Pues había de todo, había personas ateas, «pues es que yo soy ateo», pero a lo mejor era amable, pues entonces nos daba lugar para decir «bueno, y ¿qué le ha llevado a no creer en Dios, alguna experiencia negativa?». O entonces le hacíamos preguntas como para llevarlos a nuestro terreno.

N: Y cuando la reacción era escéptica, recurrían al plan B:

P: Incluso había un libro que estudiábamos para vencer objeciones, o sea, aprendíamos a cómo había que responder si la persona nos decía no me interesa o estoy ocupado, todo lo sabíamos responder, nos adiestran, o sea, hay toda una escuela de eso.

N: En el mejor de los casos, la persona que tenían enfrente era receptiva y se mostraba interesada. Entonces le regalaban una copia de su revista, de la Atalaya, o fijaban una nueva visita para seguir conversando sobre su fe.

N: En el peor de los casos, la puerta se cerraba…

P: Pues me sentía muy mal, pero no me lo tomaba como que me rechazaban a mí, sino que estaban rechazando el mensaje de parte de Dios que yo llevaba.

N: Quizá nosotros lo vemos como un ejercicio de convencimiento o de venta, si lo queremos llevar al lado mercantil, pero para los Testigos de Jehová predicar consiste en intentar salvar a un pecador del fin del mundo. Recuperarlo del mundo de Satanás. Y cuando esa persona les dice que no, se le cierran las puertas del paraíso…

P: Bueno, al fin y al cabo yo estoy haciendo la voluntad de Dios, pero esta persona no sabe, está ignorante de lo que va a venir y que no va a sobrevivir. Entonces me daba mucha tristeza.

N: El buen testigo es el que da toda su vida y todo su tiempo a la organización. Las horas que pasa haciendo otra cosa son horas que no está predicando y, por lo tanto, las malgasta. De ahí que, cuando llega el momento, a los más jóvenes se les sugiera no ir a la universidad. De adolescente, Patricia sacaba muy buenas notas y quería estudiar Psicología, pero no pudo.

P: Entonces me hice auxiliar de enfermería, porque eso sí lo fomentan, que hagas unos estudios básicos, o sea, como prácticos para que puedas trabajar en algo claro y mantenerte, pero de pocos años, digamos.

Yehosua: Yo quería estudiar una carrera universitaria. A mí me encantaba, me hubiera gustado ser profesor, me gustaba muchísimo.

N: Algo similar lo pasó a Yehosua, que eligió un curso de Formación Profesional, aunque sus profesores intentaron convencerle de que apostara por los estudios:

Y: Mi profesora, claro, se extrañó y me dijo «Pero cómo vas a hacer eso??, me dice, como diciéndome «¿Estás loco? Si tú tienes unas notas magníficas, tú tienes que estudiar». Y yo digo «ya, no, no, pero es que yo tengo otro tipo de metas en mi vida. Esto no es importante para mí, que no necesito ganar una suma de dinero. Yo quiero servir a Dios, quiero servir a Jehová, y para mí eso es lo

TAGGED:
Share This Article