En España, los alrededor de 6.000 tatuadores están enfrentando un desafío que dificulta su actividad: no pueden usar tinta de color debido a una cuestión burocrática. El país requiere una homologación adicional que los fabricantes no ven rentable, lo que afecta al sector que mueve millones de euros al año. La falta de profesionalización en España, la ausencia de un epígrafe propio y el intrusismo son otras problemáticas que enfrentan.
Esta crisis de la tinta surge de la normativa europea REACH actualizada en 2022, que busca proteger la salud en la cosmética. España exige una nueva homologación para el uso de productos en el país, a pesar de que las empresas ya cumplieron con los requisitos europeos. Esto genera altos costos y tiempos adicionales para los fabricantes, sin ofrecer beneficios adicionales.
El secretario de UNTAP, Fidel Prieto, explica que la doble homologación impuesta por España no aporta mayor protección, lo que desmotiva a las empresas a operar en el país. Este proceso afecta la disponibilidad de tintas de colores para los tatuadores, limitando su trabajo y generando inconvenientes burocráticos y económicos.
Según Marko González, tatuador en A Coruña, la situación es problemática y costosa para las empresas, lo que afecta la disponibilidad de tintas homologadas en España. La regulación de REACH obliga a las empresas a reformular sus productos, pero la exigencia de una homologación adicional en España complica el proceso y desincentiva la venta en el país.
La falta de homologación de tintas de colores en España no significa que sean peligrosas, sino que no cumplen con los requisitos específicos del país. Los tatuadores se ven limitados en su trabajo y enfrentan desafíos para adquirir productos legales y homologados en el mercado europeo.
La necesidad de profesionalizar el sector de los tatuadores se vuelve urgente para evitar problemas como este y combatir el intrusismo. La creación de un epígrafe específico para la actividad y una certificación formativa son propuestas para mejorar la situación y unificar los requerimientos en todo el territorio español.
Profesionalizar el sector
Los tatuadores buscan regular su actividad para evitar situaciones como la actual y combatir la competencia desleal. La falta de regulación permite a algunos operar sin cumplir con los requisitos legales, lo que afecta a los profesionales legalmente establecidos en el mercado.
La creación de un epígrafe específico y una certificación formativa ayudarían a unificar los estándares en todo el país, facilitando el cumplimiento de las normativas y evitando conflictos como el generado por la homologación de tintas de colores en España.
Si no me permiten tatuar, y además mientras trabajo en un estudio llega la Guardia Civil y me acusa de utilizar material de contrabando, ¿qué otra opción tengo? Me voy a mi casa, tatúo en privado y evito que Sanidad y la Guardia Civil se entrometan. Están llevando a la gente a trabajar de esta manera a nivel institucional, ellos mismos están provocando esta situación», concluye González.